Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que montar o actualizar un ordenador personal era un proceso predecible y relativamente económico. A principios de 2024, un kit de 32 GB de memoria RAM DDR5 podía adquirirse en tiendas minoristas por una cifra cercana a los 90 u 100 euros. Era la época dorada de la abundancia de semiconductores post-pandemia. Sin embargo, el panorama actual ha dado un vuelco dramático. Ese mismo componente se ha convertido en un objeto de lujo que roza —y en ocasiones supera— los 400 o 500 euros.Esta drástica mutación en el mercado de componentes no se debe a la inflación generalizada, ni a problemas logísticos en los puertos, sino a un factor que está reconfigurando la economía global: la inteligencia artificial (IA) generativa. Los centros de datos masivos que entrenan y ejecutan los modelos de lenguaje de última generación tienen un apetito insaciable de memoria de alta velocidad, lo que ha desatado una escasez global de obleas de silicio y ha dejado a los consumidores tradicionales de PCs y smartphones compitiendo por las migajas de la producción mundial.
(más…)